Cáncer de Cabeza y Cuello
El día 27 de Julio, recién pasado se conmemoró el día mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello por lo que hoy enfatizamos la importancia de la detección temprana y el acceso a tratamientos dignos y oportunos.
El Cáncer de Cabeza y Cuello es de las patologías oncológicas menos conocidas por la población general, a pesar de que es responsable de la muerte de más de 400 personas anualmente. Engloba distintas localizaciones cómo la boca, la garganta, nariz, senos paranasales y laringe, entre otras. A pesar de no ser de las patologías oncológicas que causan mayor mortalidad, según el DEIS fue responsable de 2635 fallecimientos por esta causa entre 2017 y 2022.
Si bien es una enfermedad más frecuente en personas mayores de 50 años, se ha visto un aumento de casos en personas más jóvenes asociado a las infecciones por Virus Papiloma Humano (VPH), ya que se ha estudiado que la transmisión del VPH a través del sexo oral provoca una reacción inflamatoria crónica, con alteración del DNA en las células, causando la mayoría de estos tumores.
Dentro de los factores de riesgo para estas patologías, además de las infecciones por VPN ya mencionadas, están aquellos asociados a hábitos como el consumo de tabaco y alcohol, que juntos aumentan en un 35% la posibilidad de presentar este tipo de cáncer. Todos estos factores de riesgo son prevenibles y la detección precoz y el tratamiento oportuno mejoran tanto la sobrevida como la calidad de vida de estos pacientes.
Estas patologías conllevan un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes, dado que afectan aspectos tan importantes como el habla y la respiración, y que alteran la comunicación, ya que muchas veces los pacientes requieren de una traqueostomía. Se presenta disfagia que altera la deglución, lo que impacta la alimentación y el estado nutricional, con necesidad de instalar sondas o gastrostomías. Muchas veces hay un deterioro importante de la apariencia física, lo que, sumado a lo anterior, impactan la identidad de la persona, puesto que muchos tratamientos como la cirugía y la radioterapia conllevan deformidades faciales, cicatrices y pérdida de cabello, además de efectos secundarios como mucositis, xerostomía e infecciones bucales son frecuentes y dolorosos que requieren de manejo especializado.
Para la especialidad en enfermería oncológica, el cuidado de un paciente con cáncer de cabeza y cuello representa un desafío por tratarse de patologías complejas ya que no sólo se asocian a deterioro funcional sino también a un gran impacto emocional y social. Los cuidados van mas allá del aspecto físico, sino que abordan aspectos como la vulnerabilidad y la dignidad que deben ser preservada en todo el proceso de atención. Los cuidados abarcan la promoción, prevención y detección precoz, hasta el tratamiento especializado ya sea quirúrgico, sistémico con quimioterapia y localizado con radioterapia, con prevención y manejo de complicaciones. La educación de los pacientes es fundamental, con campañas contra el tabaquismo y el consumo de alcohol y la promoción del sexo seguro la importancia de la vacunación contra el VPH, la enseñanza del autoexamen de cavidad oral y detección temprana de bultos en cabeza y cuello. Capacitar a los profesionales de salud, especialmente en APS) es fundamental para la sospecha y derivación oportuna de pacientes con esta patología.
Maria Alejandra Cura Capurro
Encargada de Docencia No Médica del INC
Miembro SEOC.
“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Sociedad Chilena de Enfermería Oncológica”.
Congreso 2025